Es entre el '700 y '800
que la pizza se consolida como una de los platos de
la comida napolitana preferidos del pueblo, volviendo
a ser uno de los más importantes de la tradición
culinaria de esta ciudad: y se empiezan a definir las
características de la pizza y de los lugares
de su elaboracion, las pizzerías.
En el '700 la pizza se confecciona en hornos a leña
para ser vendida en las calles y en las callejas de
la ciudad: un aprendiz que llevaba en equilibrio sobre
la cabeza la estufa, consignaba directamente a los adquirientes
las pizzas, ya confeccionadas con diferentes ingredientes
y condimentos, y las llevaba comunicando su llegada
con características llamadas.
Entre el '700 y el '800 tiene éxito la costumbre
de saborear la pizza en estos hornos además de
en las calles o en casa, como testimonio del creciente
favor que tenía esta comida que ya estaba entre
los platos favoritos de la alimentación del pueblo
napolitano: nace la pizza en la forma que nosotros conocemos
y se definen también las características
"físicas" y "ambientales"
de la pizzería que hoy nosotros conocemos.
El horno a leña, el banco de mármol donde
se confecciona la pizza, la estantería donde
están los ingredientes que serán componentes
fundamentales de las diferentes variedades de pizza,
las mesas donde los adquirentes la comen, la exposición
externa de pizzas por los pasajeros: todos elementos
que todavía hallamos en las pizzerías
napolitanas.
Nacen las primeras dinastías de pizzeros napolitanos:
en el 1780 se funda la pizzería "Pietro...e
basta così" (Pietro...y basta asì)
cuya tradición después de dos siglos todavía
continua gracias a la Antigua Pizzería Brandi.
Entre gusto aristocrático (el Rey Ferdinando
II de Borbone gustaba verdaderamente las pizzas de "
'Ntuono Testa alla Salita S.Teresa " ) y también
el más convicto favor popular, la pizza se afirma
como plato diario, comida y cena del pueblo napolitano.
Durante todo el '800 todos los pizzeros, ambulantes
y no, siguen a proveer los napolitanos de las más
diferentes calidades de pizza, para todos los bolsillos,
y la pizza entra definitivamente en el folklore del
pueblo napolitano volviendo su icono.
Testigos y memorialistas de los costumbres del pueblo
napolitano, pero también escritores y músicos
desde Matilde Serao hasta Salvatore Di Giacomo y Libero
Bovio y Raffaele Viviani, no faltan de registrar y celebrar
la presencia de este alimento en la vida del pueblo.
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