Es
presumible que este delicioso plato italiano sea uno de
los más masivos y apetecidos en todo el mundo.
¿Quién no ha probado alguna vez una de sus
variedades? Este artículo narra cómo surgió
este plato y su desarrollo a lo largo de la historia de
la humanidad.
La pizza puede definirse como una masa redonda y plana
que se hornea y que en su parte superior puede tener queso,
jamón, tomate y también otros ingredientes,
como carne, pescado e incluso otros aún más
novedosos como la piña. Pero ¿dónde
surgió realmente? Aunque tú no lo creas,
las primeras pizzas (aunque no tenían ese nombre)
surgieron en la cuenca del Mediterráneo. De hecho
existe documentación de que en Egipto agasajaban
a los faraones en su cumpleaños ofreciéndoles
una masa de éstas características con hierbas
aromáticas.
En Grecia también existen datos al respecto: a
la pizza le denominaban "maza", que contó
con gran diversidad de ingredientes. Cuando posteriormente
al Imperio Romano se anexó Grecia, la tradición
perduró y en latín la pizza comenzó
a llamarse "placenta" o bien, "hoffa"
(cuando esta masa se preparaba con agua y cebada). Poco
a poco se establecería su lugar de origen, Nápoles.
El
queso mozzarella, ingrediente fundamental de toda pizza,
fue introducido en la Edad Media, gracias a los longobardos,
pueblo indoeuropeo que tenía como alimento fundamental
la leche de búfalo, que les permitió producir
el queso. De esta forma, la pizza se fue masificando en
la Alta Edad Media. Ésta se servía tanto
en la mesa de los reyes como en las familias más
humildes.
El descubrimiento de América permitió agregar
otro elemento fundamental a la pizza: el tomate, que hasta
ese momento era desconocido para los europeos y por esto
mismo fue en un principio motivo de temor, porque se creía
que eran "manzanas venenosas", pero con el tiempo
la desconfianza se disipó.
Entre los años 1700 y 1800, la pizza se consolidó
como el plato típico de la localidad italiana de
Nápoles, por lo que surgieron las primeras pizzerías,
patrocinadas por los jefes de las grandes proles napolitanas.
Las primeras pizzerías se ubicaban en las calles
de esta ciudad. Se caracterizaban por tener un gran horno
a leña generalmente de mármol y contaban
con una estantería donde se exhibían los
ingredientes que la gente podía escoger para acompañar
sus pizzas. Con el desarrollo de la modernidad, las técnicas
para preparar las pizzas poco a poco se fueron mecanizando,
además, se pudieron introducir nuevos ingredientes,
los cuales permitieron ampliar la gama de sabores lo que
hace suponer que son muy pocas o combinaciones posibles.
inexistentes las personas que en este mundo no disfruten
una de las tantas.